Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

Guanajuato.-En tan sólo seis años, de 2014 a la fecha, José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, líder del Cártel Santa Rosa de Lima, ha construido un emporio criminal dedicado al robo de combustibles y a la distribución de drogas sintéticas.

A base de violencia y amenazas se ha apoderado de la vida pública y privada de Guanaguato, poder que ha alcanzado a base de corrupción, pues se afirma que las policías de esa entidad lo protegen. Tan sólo el “Huachicol” le deja ganancias superiores al millón y medio de pesos diarios, pues se estima que mueve entre 40 y 50 pipas todos los días.

La guerra en El Bajío, una de las zonas con más muertos, obedece al enfrentamiento con el Cártel de Jalisco que, a base de metralla, quiere desplazar al temible “Marro”, quien tiene como aliado nada menos que a Ismael “El Mayo” Zambada, según confirman fuentes oficiales.

De la mano de policías estatales y bajo el cobijo de políticos y empresarios guanajuatenses, José Antonio Yépez Ortiz, conocido como “El Marro” –jefe del Cártel Santa Rosa de Lima, convertido en una pesadilla en la región de El Bajío –se abrió paso en el mundo del hampa hasta consolidar una de las organizaciones criminales más poderosas dedicadas al robo de hidrocarburos en Petróleos Mexicanos.

​Su carrera criminal ha sido vertiginosa, pero fulgurante su ascenso en el mundo del hampa, pues apenas en el año 2014 figuraba como lugarteniente de David Rogel Figueroa, “El Güero”, un agente estatal en Chiapas.

​De acuerdo con los expedientes de este caso y los informes policiacos, a este personaje se le atribuye la fundación del denominado cártel Santa Rosa de Lima. La organización lleva el nombre del pueblo donde nació “El Marro”, localizada en el municipio de Villagrán.

​Pero el salto que dio “El Marro” fue enorme, pues tres años después, en 2017, se entronizó como jefe del cártel, uno de los más violentos del país, el cual está exclusivamente dedicado al robo de combustibles, aunque informes posteriores indican que también comercializa drogas sintéticas, particularmente metanfetaminas, otro de sus negocios más rentables.

​Ya como jefe del cártel, Yépez Ortiz creó un emporio criminal, apoyado principalmente por sus hermanos, creó una red para extraer gasolinas de los ductos de Pemex.

​Según estimaciones de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, la organización liderada por “El Marro” entre 40 y 50 pipas de combustible. Esto representa una ganancia de 1.5 millones de pesos diarios. El decomiso de varias flotillas de camiones y barrilles –efectuados en los últimos diez meses –, así como unos 200 automóviles, entre otras pertenencias, da cuenta del poderío de la organización encabezada por “El Marro”, quien ha lanzado amenazas de muerte a las autoridades, incluido el presidente Andrés Manuel López Obrador.

​El 31 de enero de 2019, poco después de que tomara posesión como presidente, López Obrador diseñó una cruzada para desmantelas las redes dedicadas al robo de combustibles. Para ello, se prepararon varios operativos con el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Marina, respectivamente.

​Una de las regiones más críticas era Guanajuato debido a la presencia y poderío de Yépez Ortiz, quien de inmediato reaccionó con una abierta amenaza a través de una manta colocada muy cerca de una refinería de Pemex:
​“Andrés Manuel López Obrador, te exijo que saques a la Marina, Sedena y Fuerzas Federales del estado, si no te voy a empezar a matar gente inocente para que veas que esto no es juego y que en Guanajuato no los necesitamos”.

​Este mensaje amenazador apareció precisamente dos días después de que la Marina y el Ejército habían asegurado un predio en la comunidad de San Salvador Torrecillas, en el municipio de Villagrán, donde confiscaron unos 40 vehículos que eran parte de la infraestructura que utilizaba el Cártel Santa Rosa de Lima para el robo de gasolinas.

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