*Ante la entrada en vigor del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el presidente López Obrador manda señales de incertidumbre para la inversión extranjera: pisotea contratos con empresas transnacionales y cancela proyectos que representan millonarias inversiones.

*Una de las causas de mayor preocupación para los inversionistas y socios comerciales es el cambio súbito en la política energética, que limita las energías limpias y aumenta las tarifas de porteo para las centrales eléctricas renovables. México está perdiendo la confianza de los grandes consorcios internacionales.

*Ese tipo de cambios en las reglas del juego impacta negativamente la llegada de capital foráneo, el cual en el primer año de AMLO disminuyó 5.3 por ciento y para este 2020 se espera una contracción de 30 puntos, con lo cual pasaría de 33 mil millones de dólares en 2019 a poco más de 23 mil millones, la cifra más baja en 12 años.

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- El nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad para explorar nuevos terrenos en el intercambio de productos, bienes y servicios, pero se requiere que el presidente López Obrador deje de aplicar políticas que generan desconfianza e incertidumbre entre los grandes inversionistas de las naciones socias del T-MEC.

En la actualidad, México tiene suscritos 13 tratados de libre comercio con 50 países y siete acuerdos de alcance parcial en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración.

El último en entrar en vigor es el Tratado de Integración Progresista de la Asociación Transpacífico, cuya vigencia comenzó ‪el 30 de diciembre‬ pasado para seis de sus 11 integrantes: Australia, Canadá, Japón, México, Nueva Zelanda y Singapur.

Una de las medidas que ha causado mayor preocupación entre los inversionistas es el cambio repentino en la política energética, que limita las energías limpias y aumenta las tarifas de porteo para las centrales eléctricas renovables.

Estas nuevas reglas son una muy mala señal, con un impacto final en cerca de 50 mil consumidores eléctricos de alto consumo, industriales o de servicios.

Se trata de una medida que le va a restar competitividad a México nada menos que en el componente energético de sus costos de producción, y hacerlo en medio de una pandemia de consecuencias económicas devastadoras como la que está atravesando el mundo, parece una pésima decisión por parte del gobierno de la Cuarta Transformación.

Desde el inicio del actual gobierno se han dado muestras y enviado mensajes que hacen suponer que la iniciativa privada no sólo no es deseable, sino que debe retirarse de muchas áreas, entre ellas la energética, y que debe ser el gobierno el gran constructor e inversionista, un modelo socialista anacrónico.

Cancelar proyectos de gran envergadura como el aeropuerto de Texcoco, someter a una votación popular amañada inversiones de la magnitud de la cervecera Constellation Brand, en Baja California, suspender las rondas petroleras, acosar a sectores como el de energías limpias y renovables con ordenamientos desventajosos y elevaciones arbitrarias de tarifas, son solamente algunos de los mensajes que están ahuyentando l[P1] a inversión extranjera.

En días recientes, la empresa española Iberdrola canceló el proyecto de construcción de una nueva central térmica de ciclo combinado en Tuxpan, Veracruz, una decisión que afectó a las empresas constructoras de la región, las que buscan interceder para que se dé marcha atrás a la cancelación, aunque la determinación ya fue informada a los empleados de la empresa española.

La decisión de Iberdrola tiene que ver con la negativa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de otorgar el suministro de gas necesario para avanzar en el proyecto.
Se trata de una inversión inicial de mil 200 millones de dólares que generaría más de dos mil fuentes de empleo y una derrama económica para diferentes sectores, como el inmobiliario, de la construcción, suministros y proveeduría.

El T-MEC, que este ‪1 de julio‬ sustituye al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es una condición necesaria, pero  insuficiente para promover las inversiones en Norteamérica, pues se requiere que México dé certidumbre al capital extranjero y no hacer cambios de las reglas de juego en claro perjuicio de los inversionistas.

Ese tipo de cambios en las reglas impacta negativamente la llegada de inversión extranjera directa (IED) a México, la cual en el primer año de López Obrador disminuyó 5.3 por ciento y para este 2020 se espera una contracción de 30 por ciento, según explicó la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller.

De esta forma, la inversión extranjera directa pasaría de 32 mil 921 millones de dólares en 2019 a poco más de 23 mil millones de dólares este 2020, cifra que sería una de las más bajas en 12 años.

Existen dos formas de leer el indicador de inversión extranjera directa: una es con el reporte de la Secretaría de Economía, que está determinado por el registro de inversiones de las empresas; mientras que la otra lectura es determinada por la balanza de pagos que reporta el Banco de México.

En el cierre de 2019, ‪las dos‬ lecturas mostraron una diferencia: el resultado preliminar de la Secretaría de Economía arrojó un avance de 4.2 por ciento, con 32 mil 921 millones de dólares, mientras que los datos del Banco de México arrojaron una caída de 5.3 por ciento a tasa anual (mil 824 millones de dólares menos respecto a 2018).

Según los expertos, la discrepancia en la lectura es irrelevante en la práctica, pues la inversión extranjera directa enfrenta retos mucho mayores que su propia medición.

México pierde confianza de inversionistas

Este año, el segundo del gobierno de López Obrador, México salió del Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa 2020, elaborado por la consultora A.T. Kearney.
El ranking incluye 25 sitios y México, tras ocupar en la edición del año pasado el lugar 25, ya no aparece este 2020.

A diferencia del año pasado, cuando China, India y México fueron los únicos mercados emergentes presentes en el índice, este año figuran China, Brasil y Emiratos Árabes Unidos.

La encuesta con la cual Kearney elaboró el ranking fue levantada ‪entre el 27 de enero y el 3 de marzo‬, justo cuando el mundo estaba entrando a la pandemia de Covid-19.

En este contexto, la consultora destaca que en las últimas dos semanas del levantamiento de la encuesta, la confianza de los inversionistas disminuyó en todos los rubros medidos y se reflejó que la confianza comenzó a migrar hacia los mercados grandes y más estables, con estructuras políticas y regulatorias más predecibles.

“El impacto del Covid-19 en los mercados emergentes y fronterizos tiene el potencial de ser aún más severo. La fuga de capitales de las economías menos desarrolladas se ha acelerado desde principios de este año, y esta tendencia no disminuirá en el corto plazo”, señala el reporte.

En 2019, México cayó desde el puesto 17, donde estuvo tanto en 2018 como en 2017; no obstante, esa caída no se debió a que disminuyera el puntaje del país, pues en realidad aumentó ligeramente, sino al reflejo de un entorno cada vez más competitivo, apuntó Kearney.

El Índice 2020 es encabezado por octavo año consecutivo por Estados Unidos, Canadá retoma el segundo lugar y Alemania cae al tercero. Japón reemplaza al Reino Unido como cuarto y Francia mantiene su quinto lugar.
Los 10 primeros países del ranking son los mismos de 2019, salvo por Suiza, que entró al top 10 y Singapur, que cayó al 12.

Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Australia, China, Italia, Suiza, España, Singapur, Nueva Zelanda, Países Bajos, Suecia, Bélgica, Corea del Sur, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Portugal, Brasil, Finlandia, Noruega, Taiwan (China).

El año pasado, primero de gobierno de la Cuarta Transformación, México no logró regresar a la lista de las 10 economías que más captaron inversión extranjera directa, a pesar de que hace algunos años era parte de los principales destinos de los flujos de inversión, de acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).

El Monitor de Tendencias de la Inversión del organismo que forma parte de la ONU muestra que a pesar de que hace algunos años México era parte de los 10 principales destinos de los flujos de inversión, en esta ocasión hay otros países que captaron más recursos.

De acuerdo con las cifras preliminares, los primeros lugares los ocupan Estados Unidos, con 251 mil millones de dólares; China, con 140 mil millones; Singapur, con 110 mil millones; Brasil, con 75 mil millones, y Reino Unido, con 61 mil millones de dólares.
A pesar de tener una caída de 48 por ciento en los flujos, Hong Kong recibió 55 mil millones de dólares, mientras que Francia tuvo un aumento de 40 por ciento, para un total de 52 mil millones.

India reportó un incremento de 16 por ciento, con 49 mil millones de dólares; Canadá captó 47 mil millones y, Alemania, que en 2018 no estuvo en la lista, logró incrementar la inversión extranjera que recibió en 232 por ciento durante 2019, para un total de 40 mil millones de dólares.

Otros indicadores, como el de IMD World Competitiveness Ranking, refieren que México cayó tres lugares en competitividad a nivel mundial para ubicarse en el sitio 53.
La débil economía mexicana y la desaceleración en la inversión son los factores que impactaron al país en este ranking.

La pérdida de lugares en este indicador se debió a la débil economía que presenta el país, aunada a una desaceleración en la inversión.

El listado lo encabeza Singapur, mientras que Estados Unidos es el lugar 10.
La economía mexicana, la segunda más grande de Latinoamérica, se habría contraído un 17 por ciento en abril y “un poquitito menos” en mayo, en medio de una cuarentena para evitar la propagación del nuevo coronavirus, según informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Durante el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) de México retrocedió un 1.2 por ciento a tasa desestacionalizada, su cuarto trimestre consecutivo en declive y su peor caída en casi 11 años. Esta situación habría impactado la competitividad de México, que se llegó a ubicar en el sitio 32 en 2013.

Este listado se basa el Ranking Mundial de Competitividad en 337 criterios de competitividad seleccionados como resultado de una investigación exhaustiva utilizando literatura económica, internacional, nacional y fuentes regionales y comentarios de la comunidad empresarial, agencias gubernamentales y académicos.

Los resultados de este año, a nivel global, muestran un patrón común en los factores que han influido en el desempeño actual de países altamente calificados.

Tal patrón surge en torno al comercio internacional y la inversión, el empleo, la apertura de las sociedades, las medidas relacionadas con la estabilidad política y la igualdad social y de género.

Si bien el T-MEC es visto como una oportunidad para generar inversiones a través de un mayor intercambio de productos, bienes y servicios, los principales retos que enfrenta el capital foráneo son la ausencia del Estado de Derecho que prevalece en el país, los embates cotidianos del presidente López Obrador al hablar de contratos leoninos y los cambios bruscos en las reglas del juego en materia regulatoria y de permisos en claro perjuicio de los inversionistas.

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