José Sánchez López / La Opinión de México

***Los blandengues abrazos y los mortales balazos

“El atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, tiene que ver, sin duda, con los trabajos que estamos llevando a cabo para garantizar la paz y la tranquilidad”, dijo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y lo secundó ALFONSO DURAZO MONTAÑO,

¿Cuáles, presidente LÓPEZ y secretario DURAZO? El crimen y la violencia están más disparados que nunca.

No presidente, no, no es así, no se equivoque o mejor dicho, no finja que se equivoca.

La violencia imparable en el país y el empoderamiento de las organizaciones criminales, son el resultado de la política medrosa que usted se ha encargado de inocular en el Ejército, en las policías y en los que tienen la honrosa encomienda de velar por el bien del país.

Su política pacifista, por llamarla de alguna manera, comenzó días después de haber sido electo, cuando aseguró que en su gobierno habría abrazos no balazos y después, a un mes de asumir la Presidencia recalcó: “oficialmente ya no hay guerra contra el narcotráfico. Nosotros queremos la paz”.

Antes habló de su “República amorosa” y remató con la ocurrencia de que tendríamos una “constitución moral”.

La gente, horrorizada del genocidio causado por FELIPE CALDERÓN HINOJOSA con su guerra contra las drogas, tomó de buen grado las declaraciones del presidente LÓPEZ.

Nunca pensó que las cosas llegaran tan lejos.

No, no había sido una mera puntada del ocurrente mandatario. Las fuerzas del orden recibieron el mandato de no responder a las agresiones y ¡no actuar contra los capos!

Le pasó por alto que los malos también forman parte de lo que él llama “el pueblo bueno” y que los maleantes se la tomarían muy en serio.

La primera y grave humnillación que sufrió el Ejército y que no le perdona al presidente (al tiempo), fue la encerrona de que fueron objeto varios soldados el domingo 26 de mayo de 2019, luego de realizar un operativo en La Huacana, en Michoacán, donde aseguraron armas, entre ellas una Barret, como la que utilizaron este pasado viernes en el atentado contra el jefe policíaco de la Ciudad de México, OMAR GARCÍA HARFUCH.

Lugareños inconformes los sometieron, los desarmaron, los secuestraron, los golpearon, les lanzaron escupitajos y amenazaron con matarlos si no devolvían las armas.

La orden, que la tuvo que dar LÓPEZ OBRADOR porque en este país no se hace nada sin su autorización, fue regresar el armamento.

Los militares fueron liberados hasta el día siguiente y en ese lapso, fueron objeto de toda clase de humillaciones.

Cobraba efecto la política pusilánime del presidente.

Después se darían otros hechos no tan conocidos pero similares, que causarían mayores oprobios a las fuerzas del orden.

El mal ejemplo cunde.

El colmo fue cuando el 17 de octubre de 2019, fue detenido y liberado OVIDIO GUZMÁN LÓPEZ, “El Ratón”, uno de los hijos de JOAQUÍN “El Chapo” GUZMÁN LOERA.

En ese momento mintió LÓPEZ OBRADOR al decir que no había sido liberado por decisión suya, sino por concenso del Gabinete de Segurisdad, y su secretario ALFONSO DURAZO MONTAÑO, bajo juramento de decir verdad, sostuvo la misma mentira al comparecer ante la Cámara de Senadores. Los demás guardaron ominoso silencio.

Ocho meses después, y sin que nadie lo cuestionara, como cuando repite que no se va a reelegir, aunque nadie se lo pregunte, dijo en una de sus mañaneras: “Yo fui quien ordenó que se liberara al hijo del “Chapo”.

Sólo le faltó decir “¿Y…?

Y como colofón de su empatía con la familia GUZMÁN,  el 29 de marzo de este año, justo el día del cumpleaños del “Ratón” GUZMÁN, el presidente LÓPEZ fue a Culiacán, en plena crisis por el Covid 19, sin tapabocas, sin guardar la sana distancia sin respetar las mínimas reglas sanitarias, fue a saludar de mano a la madre del “Chapo”.

Bajó de su vehículo, caminó hasta la camineta de la señora MARÍA CONSUELO LOERA PÉREZ, la estrechó la mano cariñosamente en un tuteo mútuo y cuando se retiraba argumentò:

“Es una madre que no ha podido ver a su hijo desde hace mucho”.

Algunos de su misma comitiva comentaron por lo bajo, con sorna, “solamente le faltó cantarle las mañanitas al cumpleañero.”

Con esas señales de miedo, disfrazadas de benevolencia ¿no es lógico que la delincuencia se ensorbesbezca? ¿Qué sienta que está ante un gobierno débil, incapaz de hacerle frente?

No se confunda presidente LÓPEZ, este gobierno no ha dado un solo golpe contundente al crimen organizado.

¿Dónde está “El Mencho”? ¿”El Mayo”? ¿Caro Quintero? ¿”El Azul”? ¿”El Marro”?

La prudencia cambia de nombre cuando se exceden los límites y tanto el jefe de gobierno como los mismos narcos los han traspasado***EL CRIMEN Y LA VIOLENCIA APUESTAN AL MIEDO.***AU REVOIR.

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