*Plata o plomo: Premisa del narco en las próximas elecciones

*El narco quita, impone, presiona, coopta, chantajea y mata

*A medio año de iniciado el proceso electoral, son ya 61 las víctimas

*Alcaldes, ex alcaldes, síndicos, regidores y candidatos

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Campeche/Sol Yucatán/La Opinión de México

Ciudad de México.- “Ante la política pusilánime del actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en contra de la delincuencia, el crimen organizado está ensorbecido y actúa con impunidad absoluta: Quita, impone, presiona, coopta, chantajea y mata a políticos de diversas fuerzas contrarios a sus intereses”.

Así declaró el licenciado Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, quien puntualizó que en 180 días de iniciado el proceso electoral, suman ya 61 personas ejecutadas, entre candidatos, alcaldes, ex candidatos, ex munícipes, síndicos y regidores.

A seis meses de iniciado el proceso electoral 2021, en el que se disputarán 15 gubernaturas y más de 21 mil puestos de elección popular, el crimen organizado ya extendió sus tentáculos para influir en los comicios más grandes en la historia de México y preservar su poder; hasta ahora el saldo trágico es de más de 60 personajes de la política que han sido asesinados y todo apunta a que la violencia no termine cpn la jornada electoral, sino que se agudice aún más después de las elecciones del próximo 6 de junio.

Conforme a notas periodísticas de medios nacionales y estatales que han registrado las ejecuciones, a partir del 20 de septiembre de 2020 a la fecha se han contabilizado en el país 61 homicidios de políticos, entre ellos 14 aspirantes a cargos electorales, además de múltiples formas de agresiones, como amenazas, secuestros, robos, atentados contra familiares, daño a la propiedad y privación de la libertad en grado de tentativa.

En opinión de expertos en materia de seguridad, estamos ante un nuevo y sanguinario récord, en el que si bien la violencia no ha estado ausente en comicios anteriores, ahora se trata de una escala mayor y sangrienta que refleja la manera cómo los grupos delictivos se han apropiado de regiones completas y con ello co-gobiernan.

Las ejecuciones realizadas por el crimen organizado, señalan, tienen un sello particular, un distintivo, no pretenden ocultar su autoría, sino que se jactan de sus asesinatos a fin de sembrar el terror, de intimidar a sus enemigos para que desistan de enfrentarlos.

El modus operandi entre una y otra organización no dista mucho, utilizan comandos de sicarios para acribillar a la víctima y cuando se trata de algún personaje muy importante o que está muy custodiado, infiltran en su círculo de confianza a guardias de seguridad, choferes, personal doméstico y otros que se encargan del trabajo sucio.

Para la periodista Anabel Hernández, las elecciones del próximo 6 de junio se realizarán bajo el consentimiento del narco, en las que emprenderán disputas más silenciosas, discretas, pero igual o más peligrosas para hacerse del control político, bien con el respaldo económico en campañas y la imposición de candidatos con lo que el narco podrá aumentar su poder, contrarrestar el de sus rivales y expandir su territorio.

El narco-financiamiento a las campañas electorales es directo o indirecto, señala Anabel, es decir, dinero de los capos entregado de manera personal por sus hombres más cercanos o de manera indirecta, a través de empresarios convertidos en mecenas de candidatos a cambio de contratos y/o prerrogativas del gobierno que patrocinaron, así como protección al grupo que representan.

De presentarse casos de políticos que no se ajusten a sus exigencias, es cuando el narco aplica aquello de “plata o plomo”, sin detenerse en amenazas, presiones, secuestros, golpizas o hasta asesinatos, pero con inusitada saña a manera de mostrarlo como escarmiento de lo que puede pasarles a quienes no se plieguen a su mandato.

Por todo ello, las elecciones podrían derivar en el afianzamiento o reacomodo territorial de grupos del crímen organizado en los 15 estados donde se elegirán gobernadores: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Campeche, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala y Zacatecas.

Ello independientemente de las municipalidades, cuya pequeña territorialidad y regularmente olvidadas por los gobiernos federal y estatal, son presa fácil de las organizaciones criminales que acaban por imponer su ley y sus condiciones.

Territorialmente hay reductos de los Beltrán Leyva en Guerrero, Sonora y Sinaloa; en Tamaulipas, Veracruz, Nuevo León, Coahuila Zacatecas y San Luis Potosí, hay resquicios de Los Zetas Vieja Escuela que sostienen una lucha permanente con el Cártel del Golfo, y en la Ciudad de México el grupo fuerte es La Unión Tepito aliado con el Cártel de Sinaloa.

No obstante, el Cártel Jalisco Nueva Generación, bajo el mando de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, es el más poderoso, de acuerdo a las autoridades, y mantiene fuerte presencia en 24 de los 32 estados, principalmente en Michoacán y su santuario; el estado de Jalisco.

CIFRAS TRÁGICAS

Del 20 de septiembre a diciembre de 2020 fueron asesinados 16 políticos, pero conforme se aproximan las elecciones el número de casos se incrementa.

El Cártel Jalisco, que se caracteriza por sostener enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad, hizo sentir su presencia el 18 de diciembre, al consumar el asesinato del ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz, acribillado a tiros en un restaurante de Puerto Vallarta, Jalisco.

Antes, Sandoval Núñez, que gobernó de 2012 a 2018, declaró varias veces que la postura de su administración era no entablar ningún tipo de negociación con delincuentes y aseguraba que el CJNG ya estaba acotado, bajo control y sería aniquilado.

Otro caso fue el de María Ballina Sánchez, precandidata suplente a la presidencia municipal de Isla Mujeres, asesinada el 11 de marzo; horas después, Alfredo Sevilla, alcalde con licencia del municipio de Casimiro Castillo, Jalisco, de Movimiento Ciudadano, fue hallado muerto al fondo de un barranco. Dos días antes había sido reportado como desaparecido.

El día 5 de ese mismo mes se registró el primer ataque del 2021. El ex alcalde de Aquila, Michoacán, Juan Hernández Ramírez y su hijo Omar Hernández, fueron ejecutados en su domicilio en la comunidad costera de Murata. Antes había sido amenazado.

Un informe de inteligencia de la DEA, señala que nueve cárteles se reparten el territorio mexicano con miras a las próximas elecciones.

Los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación son los más fuertes; sin embargo, en estados como Guerrero hay más de 70 filiales de esas grandes organizaciones, algunas casi familiares que están peleando por la plaza.

Guerrero es la segunda entidad del país con más muertes violentas de políticos. En Acapulco, el 9 de septiembre se registró la primera muerte de un aspirante político: Alejandro Toledo Morales, suplente del diputado local de Morena, Moisés Reyes.

Su cuerpo fue localizado en la carretera Acapulco-Barra Vieja, en la zona Diamante del puerto.

El 25 de noviembre corrió la misma suerte Antonio Hernández Godínez, precandidato del PRD a la alcaldía de Chilapa, ejecutado al interior de su negocio.

Un mes después, Efrén Valois Morales, precandidato de Movimiento de Regeneración Nacional a la alcaldía de Pilcaya, Guerrero, fue ejecutado.

Pero el estado de Veracruz no se queda atrás por la permanente guerra entre el CJNG y los Zetas Vieja Escuela, que al menos ha dejado una estela trágica de 10 funcionarios ejecutados, la mayoría precandidatos de los municipios de Cosoleaca que, San Andrés Tuxtla, Texistepec y Úrsulo Galván.

El 8 de febrero fue asesinado a tiros Carlos Fernández Rocha, candidato del PAN a regidor en San Andrés Tuxtla. Tres días después ocurrió lo mismo a Gilberto Ortiz Parra, precandidato de Morena a la presidencia de municipio Úrsulo Galván.

El 15 de febrero victimaron en su propia casa a Karla Merlín, candidata, también por Morena, a la alcaldía de Cosoleacaque.

Fue asesinada junto con su madre Gladys Merlín, que también fue presidenta del mismo municipio.

Sobre este último crímen, se confirmó la infiltración de personal de confianza, al darse a conocer la detención de Víctor “N”, policía encargado de la seguridad de Karla y de su madre:

El día de la ejecución la cerca eléctrica que rodeaba la casa estaba apagada, lo que facilitó la entrada a los asesinos.

Por otra parte, de acuerdo con el Indicador de Violencia Política en México, 2021, elaborado por Etellekt, en las últimas dos semanas las agresiones a políticos aumentaron 12.68% y los homicidios 9%.

Según sus estadísticas se han registrado un total de 238 agresiones contra personas políticas, con un saldo de 218 víctimas de diversos delitos, de las cuales 166 son hombres y 52 mujeres.

Entre los 61 políticos asesinadas, 53 eran hombres y 8 mujeres, 18 de ellas aspiraban a puestos de elección.

Del 7 de septiembre al 5 de marzo se registraron 205 ataques y para el 17 de marzo sumaban ya 231 agresiones, mientras que, en el caso de los políticos asesinados, pasaron de 55 a 61.

Apenas el martes 16, el precandidato de Morena a la alcaldía de Chilón, en Chiapas, Pedro Gutiérrez, fue asesinado cuando viajaba en una camioneta junto con su esposa, su hijo y su escolta. La única que salió con vida fue su esposa.

El sábado 20, Ivonne Gallegos Careño, precandidata del PRI, PAN y PRD en Oaxaca a la presidencia municipal de Ocotlán de Morelos, fue asesinada junto con su chofer, cuando circulaba en la carretera federal 175 Oaxaca-Puerto Ángel, en el tramo de Santo Tomás Jalieza y seis años antes, el 5 de marzo de 2015, en la misma cabecera municipal y también a balazos, su esposo, José Luis Méndez Lara fue asesinado.

Ante tan sombrío panorama, es un hecho que la sombra del crimen organizado amenaza las próximas elecciones y, de no intervenir enérgica y contundentemente el gobierno federal para frenar la ola de violencia e inseguridad, el narco será un factor determinante y desestabilizador en la contienda electoral más grande que se haya realizado en nuestro país.

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