*Jacobo Zabludovsky, sin querer tal vez, “ventaneó” al comediante al interrogarlo a fondo y hacerlo caer en contradicciones, cuando la mayoría de la gente creía que decía la verdad al comentar de Paco Stanley  

*Benito Castro, otro de los comediantes que por alguna razón no fue contratado por Televisión Azteca, esquivaba a los medios de comunicación porque muchos reporteros sabían de sus inclinaciones a la cocaína, y su amistad con Paco Stanley 

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Tercera de seis partes)

 Ciudad de México.- Jacobo Zabludovsky, sin querer tal vez, “ventaneó” al mentiroso comediante (Mario Besares) al interrogarlo a fondo y hacerlo caer en contradicciones, cuando la mayoría de la gente incauta creía que decía la verdad al comentar que “veneraba a su casi hermano Paco Stanley, que le había dolido en el alma la desaparición”.   

¿Por qué tardó en salir del sanitario y ni siquiera se asomó para saber la suerte de sus compañeros?, habría sido una de las preguntas de Zabludovsky.  

–Es que uno de los meseros, lo conozco, me dijo que iban por mí, que no saliera—fue la respuesta embustera de “Mayito”.  

Oficialmente el mesero fue interrogado y expresó que Mario Rodríguez Bezares mintió, “nunca le hablé ese día y menos le dije que no saliera del baño porque habían ido por él”.  

-Usted habló por teléfono con una mujer y le dijo dónde estarían almorzando- habría indicado el licenciado Zabludovsky.  

 El comediante intentó eludir la respuesta sincera y prefirió decir que era una víctima de las circunstancias y calificó en su momento como “una infamia” del Procurador Samuel del Villar Kretchmar, el decir que “era cocainómano”.  

 Benito Castro, otro de los comediantes que por alguna razón no fueron contratados por Televisión Azteca, esquivaba a los medios de comunicación porque muchos reporteros sabían de sus inclinaciones a la cocaína, y su amistad con Paco Stanley.  

 El actor no resistió el llamado de su conciencia y menos cuando Raúl Velasco sugirió que “Mayito” dijera la verdad, que se dejara de embustes, pues aparentemente no ofendía a nadie con su adicción.  

Benito Castro, integrante de una familia donde primero fueron famosos “Los Panchitos”— tuvieron desavenencias con el gran cantor Hernando Avilés, a quien “patearon” a la salida de un teatro, porque les reclamó que imitaran al famoso trío “Los Panchos”—, y luego cobraron celebridad para ser conocidos como “Los Hermanos Castro”, declaró en la Procuraduría General de la República, que “con frecuencia se reunía con Paco y “Mayito” para darse gusto con la cocaína”.  

El comediante no tuvo el valor de disculparse con el Procurador Samuel Ignacio del Villar Kratchmer, a quien acusaba de “infamia” por decir que le gustaba aspirar cocaína.  

(En el Servicio Médico Forense habían informado que la adicción de Stanley por la cocaína se comprobaba científicamente por la perforación que presentaba en paredes de la nariz el comediante Bezares y que se calculaba en más de 5 años de aspiraciones).  

Cuando comenzó a abrirse paso una verdad incómoda, (la amistad de Paco Stanley con Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, uno de cuyos hermanos gozaba de pases para las funciones anuales del “Tenorio Cómico”), las autoridades dieron marcha atrás en el gran avance de las averiguaciones sobre el crimen.  

Televisa, como al descuido, jamás proporcionó fotografías de Alicia Roxana Vivanco Reyes y tampoco lo hicieron las autoridades del Instituto de Inmigración.  

Inicialmente se comprobó que el día 7 de junio de 1999, Día de la Libertad de Expresión, Paco Stanley recibió un recado por escrito, de un telefonema urgente que alguien le hizo cuando trabajaba en su último programa para Televisión Azteca. El locutor “palideció” según dijeron sus compañeros de trabajo y guardó el papel en un bolsillo derecho de su saco.  

Al terminar el programa, Paco Stanley deseó suerte a unas compañeras para futuro programa y preguntó a “Mayito” y a Jorge Gil hacia dónde podrían dirigirse para almorzar.  

Por mayoría de votos se escogió El Charco de las Ranas y Paco confirmó: “Nos damos un charcazo”.  

Unos minutos después “Mayito” se comunicó con una mujer, a la que habría contestado “cariñosamente” y le dijo dónde estarían “al ratito”.  

Un mensaje a Paco que lo hace “palidecer”. La persona que recibió y apuntó el mensaje jamás fue interrogada y sí declaró, nunca se dio a conocer la amenaza que hizo palidecer a Paco. Una comunicación de Mayito ubicando al grupo. Si hubiesen sucedido en otras fechas, nada tendrían quizá de particular. Pero ese día de la “Libertad de Expresión” cobraron insospechada importancia.  

Jorge Gil describió así una escena: “Paco Stanley levanta su brazo para pedir la cuenta. En ese preciso instante Mario Rodríguez Bezares también lleva una mano al estómago para agregar: “No llego al baño”. Stanley lo acompañó y retornó como diez minutos más tarde. Mario Rodríguez Bezares se quedó en el baño. 

 

¿Puede afirmarse que un hombre tan enfermo del estómago pide un almuerzo integrado por dos huevos estrellados en medio de gran cantidad de chilaquiles con salsa picante roja? El caso es que lo esperamos algún tiempo en la camioneta de Stanley, se desató el tiroteo y Mario no apareció. Es decir, el señor Rodríguez estaba en un baño mientras moría el señor Stanley. 

 

El señor Rodríguez no puso un pie sobre la acera, para saber qué nos había ocurrido después de 22 balazos que privaron de la vida a nuestro jefe Stanley, al señor Núñez. (agente de seguros), y nos lesionaron a varios. El señor Rodríguez no llamó al hospital aunque sabía que yo estaba herido. El señor Rodríguez me vio hasta quince días después del crimen de Stanley. Y es el mismo señor Rodríguez que se ofende porque declaro la verdad”.  

El caso Stanley comenzó a quemar las manos de las diferentes corporaciones policiales, las contradicciones de “Mayito” fueron determinantes para que en las televisoras no volvieran a confiar en él. Con voz lastimera—menos ante Jacobo Zabludovsky, a quien no pudo engañar—repetía en las cámaras de televisión como todo buen actor: “Perdí a un hermano. ¿Por qué lo mataron? ¿Por qué? ¿Por qué? Si él no le hacía daño a nadie, fue una persona bondadosa, que ayudaba a todo el que se lo pedía. No se vale, no se vale que le hayan quitado de esa manera. Seguiré su ejemplo y enseñanzas y continuaré con la obra humanitaria que él inició (¿?)”.  

Claro, todavía no se enfriaba el cuerpo de Paco Stanley cuando “El Loco” Valdés, Tony Flores, “Mayito”, entre otros, se apuntaron para “seguir su ejemplo y enseñanzas y continuar con la obra humanitaria que él inició”…pero las televisoras no le dieron el puesto a ninguno de los aspirantes al sacrificio por la supuesta “obra humanitaria”.  

No sobra explicar que el hijo de Stanley, Francisco Daniel Stanley Pedroza, dijo que “su padre no consumía drogas ni estaba vinculado con el narcotráfico, por lo que desconocía las bases en las que la Procuraduría de Samuel Ignacio del Villar Kretchmar fincaba sus hipótesis”.  

Negó rotundamente que Paco Stanley tuviera amigos involucrados en “ese ambiente”, pero Benito Castro le dijo con valor civil que desafortunadamente Stanley sí consumía drogas.  

Mientras, “Mayito” seguía mintiendo a placer: “Siento rabia por las palabras del Procurador Samuel del Villar, no se vale que nos manchen nuestra integridad, ¿por qué tratar de mancharnos mezclarnos con el narcotráfico, por que tratar de destruirnos de esa manera?”.  

-Me extraña que este señor, (Del Villar), haya expresado eso en conferencia de prensa, no se vale, se trata de resolver un asesinato y no de mancharnos. ¿Dónde vamos a parar si todo se involucra con el narcotráfico? Rechazo contundentemente que yo, o Stanley, utilizáramos drogas, sólo consumíamos tabaco y licor sin abusar de ellos—expresó.  

Los policías preventivos Abraham Gerardo Arellano e Isaías García, quienes se enfrentaron a los criminales y lograron herir a uno de ellos, dijeron que “los tres asesinos de Paco Stanley son profesionales, lo cual se les notaba en la forma de tomar las armas con ambas manos, en posición típica de un tirador bien preparado”.  

Ellos esperaban que alguien del restaurante les firmara una prueba de su rondín de vigilancia, oyeron los disparos y de inmediato desenfundaron sus armas, calibre .38 Súper, cuando salieron ya había caído sin vida Paco Stanley y los homicidas “buscaban a uno de los guardaespaldas para matarlo, en el puente peatonal estaba un sujeto armado, semicubierto por un árbol, dos de los agresores vestían traje, uno negro y otro gris. Uno de los criminales resultó herido, ya que había rastros de sangre en todo el puente peatonal por el que los tres hampones, a quienes no pudieron ver bien, huyeron hacia el Periférico en dirección al sur. Subieron a un auto y uno de los prófugos necesitó ayuda para hacerlo, por su lesión. Pero ninguno de los asesinos es pelón”. 

Si ninguno de los victimarios es calvo, ¿por qué se permitió la difusión de un “retrato hablado”, con la imagen de un hombre sin cabello?  

Si la gente podía identificar a la edecán Alicia Roxana Vivanco Reyes, ¿por qué no se difundió su imagen para evitar que escapara, como finalmente lo hizo por la frontera sur, (Cancún), mientras el joven delincuente que robó el Jetta donde llegaron los asesinos de Stanley, declaraba a los policías: “No sé cómo me identificaron tan pronto, pero sólo responderé preguntas sobre el carro que me llevé, no hablaré sobre la mujer”.  

Extrañamente, Juan Márquez Curiel, “El Diablo”, exchofer del exesposo de Alejandra Guzmán, Pablo Moctezuma, fue detenido en el mismo hotel de Cancún en que se hospedaba Alicia Roxana Vivanco Reyes, quien sólo esperó cubrir algunos trámites migratorios y se fue posiblemente hacia Colombia, de donde es originaria.  

Como por coincidencia, Televisión Azteca había ofrecido cuantiosa recompensa para quien diera información suficiente para aclarar el asesinato de Paco Stanley, las diferentes corporaciones policiacas se movilizaron posiblemente ante la gran posibilidad de enriquecerse. 

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