Redacción/Sol Yucatán

 

México, 19 de noviembre. – En el país se superará en las próximas horas la vertiginosa barrera de los 100 mil muertos y ya rebasó el millón de contagios de Covid-19, una enfermedad que ha situado al país en el cuarto puesto mundial en número de decesos y en el undécimo en cuanto a casos confirmados desde el inicio de la pandemia.

Mientras el Presidente de la República da por controlada la situación, las autoridades sanitarias piden no bajar la guardia ante el riesgo de rebrotes. Estas son las claves que explican el estado actual de la pandemia.

A diferencia de los países europeos, donde la llegada de una segunda ola de contagios es muy clara, en México descendió la curva de contagios, pero repuntó sin haberse dado por terminada la primera ola.

Según el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, estratega contra la pandemia, México registró “un punto máximo” con más de 50 mil contagios en la última semana del mes de julio y posteriormente hubo un descenso cercano a los 30 mil contagios en la última semana de septiembre.

Sin embargo, en octubre comenzó un “repunte” en la curva de contagios, con más de 40 mil casos semanales. No obstante, el incremento de decesos no ha sido tan pronunciado y actualmente muere la mitad de gente que en el pico de la pandemia.

El epidemiólogo ha fallado en sus arriesgados pronósticos sobre el número de muertos que dejaría el Covid-19 en el país, pero siempre ha avisado de que la pandemia sería “larga” y que en octubre habría un “repunte” junto a la temporada de influenza.

Según las estimaciones de la Secretaría de Salud, el repunte iniciado en octubre se ha traducido en “rebrotes” en siete estados del centro y norte del país, donde el número de contagios semanales ha llegado a superar el del primer pico.

Estos son Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Coahuila, Querétaro, Zacatecas y la capital del país, Ciudad de México, donde se encendieron las alarmas por el aumento de ingresos hospitalarios.

Los norteños estados de Chihuahua y Durango decretaron ya el semáforo epidemiológico rojo, nombre que recibe la fase de alerta máxima por peligro de contagios y mayor número de restricciones económicas y sociales.

Mientras, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México anunció el cierre de bares y la restricción de horarios en cines, museos y teatros.

No obstante, el Gobierno de México, en la línea establecida por el Presidente de la República, ha descartado por completo toques de queda como los aplicados en Europa.

Aún con todo, las cifras que ofrece el Gobierno tanto de contagios como de muertos no reflejan el alcance real de la pandemia.

Desde la confirmación del primer caso de coronavirus el pasado 28 de febrero, México descartó realizar pruebas masivas a la población, pues considera que es imposible rastrear a todo el país, y optó por preparar a los hospitales con la compra de respiradores para los enfermos más críticos.

El alto índice de letalidad de México, el mayor en Latinoamérica con el 10 por ciento, se explica por la alta presencia de comorbilidades en el país, como la obesidad o la diabetes, pero también porque el número de contagios oficial está subestimado.

También hay un subregistro de muertos a los que nunca se les llegó a hacer la prueba diagnóstica.

Para hacerse una idea, entre enero y septiembre de 2020 México tuvo 193 mil muertes más de lo habitual, mientras la cifra oficial de decesos de Covid-19 de ese período era de 78 mil.

Todas las esperanzas están puestas ahora en la vacuna. México ha desplegado una intensa actividad diplomática para garantizar lo antes posible el acceso a la vacuna contra el Covid-19, que el Gobierno pretende aplicar de forma gratuita a toda su población, de 130 millones de habitantes.

El Canciller mexicano ha cerrado acuerdos de pre-compra con la británica AstraZeneca, la china CanSino y la estadounidense Pfizer, para adquirir dosis suficientes para vacunar a 90 millones de mexicanos durante el próximo año.

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