*Gobierno federal responde con regaños y recomendaciones

*En los 182 días que van del año, suman ya más de 17 mil ejecuciones

*”El Marro” y “El Mencho” han tomado Guanajuato como botín

STAFF SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

Mes con mes, semana tras semana y día a día, la inseguridad rompe récords, sin que la política pacifista del presidente Andrés Manuel López Obrador, ni la emergencia sanitaria por la pandemia del Corona virus, puedan frenar la imparable ola de crímenes en el país; en el primer semestre del año en curso, son ya más de 17 mil muertes violentas ligadas al crimen organizado.

Aunado al aumento de asesinatos, la espiral de violencia se ha recrudecido en delitos de alto impacto, en los que los criminales no respetan posiciones, niveles, escala social ni nada, pues lo mismo han caído políticos, que jueces, policías, legisladores, etcétera. etc.

Desde el inicio del presente régimen, se ha permitido el crecimiento y fortalecimiento de organizaciones criminales, con el consiguiente recrudecimiento de la violencia y la rivalidad entre los cárteles.

Guanajuato ocupa el nada honroso primer lugar en asesinatos con 406 ejecuciones. Tan sólo el domingo 7 se registraron 107 asesinatos y el otro domingo 21, hubo 103 muertes violentas.

Guanajuato, sin duda, es el estado con el mayor número de muertos y hechos violentos desde que inició la administración morenista.

Una de las principales causas, según expertos en seguridad, es la rivalidad a muerte entre el Cártel de Santa Rosa de Lima, que lidera José Antonio Yépez Ortiz y el Cártel Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Le sigue el Estado de México, con 229; Chihuahua, 199; Jalisco 191; Veracruz, 158 y Guerrero con 115; los demás estados reportan una variante que oscila entre los 60 y 80 crímenes, sin sobrepasar los 100 asesinatos.

En contraposición, la entidad con el número más bajo de víctimas, es Yucatán, con sólo cinco ejecuciones en lo que va del año, seguido por Aguascalientes y Baja California Sur, con siete y Querétaro con ocho.

Conforme a estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el mes de enero despuntó con 2 mil 857 crímenes; febrero, 2 mil 804; marzo, 2 mil 845; en abril hubo una ligera disminución al registrarse 2 mil 704 muertes violentas, pero el siguiente mes de marzo repuntó con 2 mil 903 y este pasado junio fue el más mortífero con 2 mil 934 …

El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C. (CSPJP), al presentar su clasificación anual del 2019, dio a conocer que de las 50 ciudades más violentas del mundo, México ocupó los cinco primeros lugares: Guanajuato, Tijuana, Ciudad Juárez, Uruapan y Acapulco.

JUNIO, EL MES MÁS VIOLENTO DE TODOS

La violencia arrancó el lunes primero del pasado mes, con un enfrentamiento entre pandilleros que dejó tres muertos en Tepito, relacionados con la venta de droga al menudeo.

El día 2, el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas Felipe Arizmendi Esquivel, resultó herido de bala al quedar en fuego cruzado entre presuntos grupos criminales, en el Estado de México.

Ese mismo día las autoridades lograron la captura de José Luis Chamorro Ponce, “El Chamorro”; líder de la Familia Michoacana en Valle de Bravo, Estado de México. Al día siguiente los pobladores reaccionaron violentamente. Cerraron accesos y salidas del pueblo, quemaron unidades y hubo enfrentamientos con la policía. Se reportó la muerte de un comandante y las lesiones de otros siete policías.

El 28 de mayo se reportó la desaparición de 10 elementos de la Policía de Jalisco y el miércoles 3, sus cuerpos fueron encontrados en un auto abandonado en Manzanillo, Colima. Todos habían sido descuartizados.

Un día antes, también en Colima, fue localizado el cuerpo sin vida de la legisladora de MORENA, Francis Anel Bueno Sánchez. Había desaparecido desde el 29 de abril.

El martes 14, fue asesinado el juez federal Uriel Villegas Ortiz, junto con su esposa, en la colonia Real Vista Hermosa, en Colima. El doble asesinato fue cometido frente a sus hijas.

Entre los casos más relevantes, Villegas Ortiz fungió como juez en el caso de Rubén Oseguera González “El Menchito”, hijo de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”; líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, para que fuera trasladado de Oaxaca a Jalisco.

Posteriormente se daría la extradición del hijo del capo.

Antes, el día 4, en dos acciones diferentes, según documentó Sol Quintana Roo,10 personas fueron asesinadas, entre ellas tres mujeres, en los municipios de Celaya y San Luis de la Paz, en Guanajuato. En los ataques se utilizaron fusiles de asalto y granadas expansivas.

En Tonalá, Jalisco, fue asesinado Marcos Alberto Corona Baltazar, director técnico del Cefereso Número 2 de Puente Grande, Jalisco; en el Estado de México, Guillermo Esquivel Esquivel, sexto regidor de Los Reyes, fue abandonado sin vida en calles del municipio; en Ciudad Victoria, Tamaulipas, fueron acribillados el comandante ministerial Juan Flores Ramírez y el chofer-escolta Irving Martínez Rodríguez.

Diez internos del Centro de Rehabilitación para Adictos «Empezando una nueva vida», en Irapuato, Guanajuato, fueron asesinados cuando un grupo de hombres, fuertemente armados, irrumpió en la vivienda habilitada como anexo. Se habló de narcomenudeo.

En Huimanguillo, Tabasco, cuatro policías fueron ejecutados. Sus cuerpos se hallaron dentro de su patrulla en el ejido Pejelagartera, zona donde predomina el huachicoleo saqueo; en Chinicuila, Michoacán, fueron emboscados elementos de la Marina y de la Guardia Nacional. Un marino y un federal resultaron muertos y en Chihuahua, en el segundo fin de semana del mes, 11 personas fueron ejecutadas, cuatro de ellas mujeres, y dos niños más resultaron heridos de bala.

En el municipio de Agua Blanca, en Hidalgo, fueron asesinados dos hermanos de la regidora panista, Vicenta Cordero González. El doble homicidio ocurrió en el ejido Los Cubes, localidad ubicada a unos 90 kilómetros de Pachuca.

El viernes 17, los cuerpos sin vida de cinco personas, dentro de bolsas de plástico negras, fueron encontrados a un costado de la vía federal 45, a la altura del municipio de Fresnillo, Zacatecas, en la comunidad San José de Lourdes, Presentaban huellas de tortura y disparos de arma de fuego.

En Celaya, Guanajuato, una familia fue atacada en su vivienda. Murieron cuatro hombres adultos, una mujer embarazada y una menor de edad. Se habló de un ajuste de cuentas entre narcomenudistas.

En Oaxaca, en una brecha de San Matero del Mar, rumbo a Huazatlán del Río, 15 personas fueron asesinadas en un retén no oficial. Las víctimas, todas indígenas, murieron por disparos de arma de fuego, lapidadas, atacadas con machetes o incineradas. El Alcalde de la localidad, Bernardino Ponce, dijo que se trataba de un filtro sanitario para evitar la propagación del Covid 19.

Una masiva ejecución se llevó a cabo el sábado 25, en la ciudad de Fresnillo, Zacatecas, donde fueron localizados los cadáveres de 15 hombres, presuntos integrantes del CJNG. La mayortía de los cuerpos estaban desmembrados y presentaban huellas de tortura.

Durante varios enfrentamientos entre grupos de hombres armados y pobladores de Tepuche, Bagrecitos, Caminaguato y Ojo de Agua, en Sinaloa, murieron 16 personas. Se dijo que se trata de disputas entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG por el control de las comunidades del norte de Culiacán.

En el tiro de una mina abandonada, en el municipio de Aquiles Serdán, Chihuahua, 12 cuerpos fueron abandonados, entre ellos el de una menor y su padre. Las autoridades del lugar, dijeron que ese lugar, con más de 250 metros de profundidad, es utilizado por el crimen organizado para deshacerse de sus víctimas.

Ya casi para cerrar el mes, se dio un atentado sin precedentes en la Ciudad de México, al ser atacado el secretario de Seguridad de la ciudad-capital, Omar García Harfuch.

Fue un ataque perpetrado por más de una treintena de sujetos, fuertemente armados, hasta con metralletas antiaéreas Barret, El jefe policíaco milagrosamente salió con vida gracias al blindaje nivel 7 de su camioneta que soportó cientos de impactos de bala de grueso calibre.

En las acciones murieron dos de sus escoltas y una joven que iba pasando por el lugar.

El mismo funcionario policíaco, cuando era llevado al hospital, acusó que sus atacantes habían sido del Cártel Jalisco Nueva Generación. Ese mismo día se conoció que la misma organización criminal había advertido que no sólo irían contra Omar Garcíqa Harfuch, sino por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño y por el canciller Marcelo Ebrard, por lo que se redoblaron las medidas de seguridad en torno a dichos funcionarios.

El pasado lunes 29, menos de cinco horas después de que María Eva Ortiz, madre de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”; líder del Cártel Santa Rosa de Lima, había sido puesta en libertad gracias al trabajo de sus abogados defensores, uno de ellos fue asesinado a tiros cuando apenas se alejaba de los juzgados enclavados en el penal.

Ante ese panorama tan violento, es obvio que los cárteles del narcotráfico siguen activos pese a la gravedad de la emergencia sanitaria y a las “enérgicas” medidas del gobierno federal.

Así, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa, El de Santa Rosa de Lima, la Familia Michoacana, Los Zetas, Unión Tepito, Anti Unión, el de Tláhuac y otros, mantienen febril actividad en cuanto a la extorsión, el secuestro, el huacicoleo, los “levantones” y el ajusticiamiento de rivales, cómplices que no cumplieron o policías que no quisieron pactar.

Mientras el país, permanece inmerso en el baño de sangre más violento de los últimos años.

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