Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

TERCERA DE 5 PARTES

Tan socorrido como el avión, los submarinos tienen tanta demanda en el narcotráfico –ya que los manden construir o los renten –que en el mundo criminal a estas embarcaciones submarinas las llaman “Los taxis del narcotráfico”.

Reportes de la prensa colombiana y mexicana sostienen que entre 2019 y 2020 han sido incautados más de 40 taxis submarinos tanto en aguas internacionales como en las costas de Colombia; la mayoría de los submarinos, sostienen los informes, son rentadas por los grupos criminales para transportar cocaína sin ser detectados. De esta manera, se reducen los riesgos de perder sus cargamentos de droga, valuados en millones de dólares.

Estos aparatos que ahora son tan demandados por el crimen organizado son construidos con un blindaje metálico que cubre la parte superior; además, están equipados con tecnología que les permite evadir radares, censores y otros sistemas de detección que ponen en operación las autoridades antinarcóticos en todo el continente latinoamericano.

​Los submarinos en tareas de transporte de drogas empezaron a utilizarse a finales de la década de los noventa. La Armada de los Estados Unidos los conoce como “Big Foot Sub” y son utilizados para transportar grandes cantidades de droga desde Colombia a Estados Unidos y España.

Durante la década de los años ochenta, las lanchas Go Fast eran las embarcaciones preferidas de los narcotraficantes, debido a su alta velocidad de crucero tanto de día como de noche, pero el transporte de estupefacientes comenzó a cambiar conforme mejoraron las coberturas por radar, uso de aviones de patrullaje marítimo y patrulleros costeros y oceánicos por parte de México, Colombia y particularmente de Estados Unidos.

Por ello, los narcotraficantes han modificado y adaptado nuevos métodos y tecnologías para evadir la detección en altamar diseñando y construyendo los llamados semisumergibles, mejor conocidos como “narcosubmarinos”.

​Los datos sobre la capacidad de transportación de estos aparatos es sorprendente. De acuerdo con una ficha técnica consultada, un narcosubmarino de veinte metros puede transportar unas diez toneladas de cocaína a una velocidad de 23 kilómetros por hora.

​La primera vez que la Armada de Estados Unidos capturó un narcosubmarino fue en el año 2006. El navío navegaba a unos 145 kilómetros al oeste de Costa Rica. Los marinos estadunidenses lo llamaron “El Big Foot” porque, según dijeron, disponían de informes sobre estos equipos pero nunca habían visto uno.

En el año 2006, las autoridades estadunidenses informaron que habían detectado tres narcosubmarinos; en 2008 reportaron la detección de diez por mes, pero también dieron a conocer que las tripulaciones de estos aparatos, al terminar sus maniobras –la entrega de la droga a sus destinatarios, suelen hundir el navío para evitar responsabilidades legales. Una travesía desde Colombia a Estados Unidos, según los agentes de la DEA, puede durar unas dos semanas, si es que no hay contratiempos.

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