*El estado de Michoacán no puede tener paz. En la recta final del mandato de Silvano Aureoles surgen datos y evidencias de la corrupción del gobernador perredista, así como sus presuntas ligas con el crimen organizado, lo que ha provocado que la guerra entre los cárteles no pueda tener fin.

*Tanto de día como de noche los siete grupos criminales que se disputan la entidad bloquean carreteras, incendian vehículos, asesinan, desaparecen y toman bajo su control poblaciones enteras, como pasó hace un mes en el municipio de Aguililla, donde el Cártel de Jalisco irrumpió en esa demarcación causando el desplazamiento de decenas de familias, las cuales huyeron por miedo a morir en las balaceras.

*Ante este panorama desolador, el gobernador Aureoles se muestra impotente. Además, cerrará su administración con un estado en crisis, por lo que ya es considerado un estado fallido, igual que Tamaulipas y otras entidades que enfrentan graves problemas de gobernabilidad.

Ricardo Ravelo/Sol Yucatán/ Sol Quintana Roo/ Sol Campeche / La Opinión de México

(Parte uno de seis)

Michocán.-. El cierre del sexenio de Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, es caótico: La entidad está atenazada por siete cárteles del narcotráfico que se disputan el territorio, desatan balaceras, persiguen a sus rivales, desplazan a los habitantes de decenas de municipios, causando terror y zozobra por todas partes.

Pese a los llamados del mandatario para que cese la violencia, ésta continúa presente en todo el estado. La semana pasada, por ejemplo, los hechos de violencia se recrudecieron a tal grado que alcanzaron a la capital de la entidad –Morelia –donde varios sujetos armados y a bordo de motocicletas lanzaron artefactos explosivos, bombas molotov, entre otros, para agredir a un grupo de agentes que circulaban en sus patrullas.

No obstante la presencia policiaca y de los miembros de la Guardia Nacional, en Michoacán la pacificación no llega: El crimen organizado, en particular los cárteles de Jalisco Nueva Generación, Los Viagras, Los Caballeros Templarios, células de Los Beltrán Leyva y Los Correa –el nuevo cártel identificado recientemente –realizaron diversos bloqueos carreteros, incendiaron vehículos oficiales y privados, emprendieron ataques hacia los miembros de la Guardia Nacional y efectivos de la Policía Estatal.

Los ataques armados y bloqueos carreteros se presentaron en media docena de demarcaciones de la entidad y los efectos de tales eventos violentos se sintieron, incluso, en la capital del estado: La ciudad de Morelia.

La secretaría de Seguridad Pública del Estado, a través de su cuenta de Facebook, reconoció que el crimen organizado paralizó seis municipios; los grupos delictivos –aceptó la dependencia –detuvieron diversas unidades de transporte privado, a los que les prendieron fuego.

Con estos actos de violencia extrema, que rebasó a las autoridades por enésima vez, el crimen organizado puso en evidencia la impotencia del gobierno de Silvano Aureoles, quien deja el estado antes de que finalice este año con saldos negativos en materia de seguridad: más de mil 500 asesinatos y cinco cárteles en disputa que han causado terror y desplazamiento de familias completas debido a la violencia imparable. Un ejemplo de este estado terrorífico es el municipio de Aguililla, tomado hace un mes por hombres armados identificados como sicarios del CJNG.

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