*Cuando pretendía escapar de uno de los lujosos apartamentos de exclusivo fraccionamiento en Zapopan, Jalisco

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Tercera de cuatro partes)

Ciudad de México.- Esa noche, Ignacio Coronel caería abatido por las fuerzas de Inteligencia militar, cuando pretendía escapar de uno de los lujosos apartamentos de exclusivo fraccionamiento en Zapopan, Jalisco. Un día después, su sobrino “El Gallo”, considerado como su sucesor, también moriría a manos de militares en una residencia del mismo municipio.

Pese a los embates, a través de narcomantas y narcomensajes en ejecuciones, el CJNG crecía y ya había hecho sentir su presencia no sólo en Jalisco, sino en Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y hasta en el Distrito Federal.

Empero, el gobierno federal continuaba asestando golpes a la organización criminal y el 27 de septiembre de 2010, también en Zapopan, fue capturado “El Tigre” y el 10 de julio de 2011, “El Aguila”, otro de sus sobrinos, también caería en manos de la policía.

Tres días después, el 13 de julio, la Policía Federal detuvo a Martín Arzola, “El 53”, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, que ya estaba bajo las órdenes de “El Mencho” y el 9 de marzo de 2012,  a Erick Valencia Salazar, “El 85”; también en Zapopan.

A pesar de las bajas, el cártel seguía expandiéndose y ya no sólo tenía presencia en casi toda la República, sino, presumiblemente por los contactos heredados por “Nacho”, su relación con el Cártel del Pacífico y con la red de proveedores y distribuidores, había entablado conexiones en Estados Unidos, América Latina, Africa, Europa y Asia.

Pero su estatus mayor fue alcanzado ya en el presente sexenio, irónicamente gracias a la intensa actividad del Gobierno Federal para desarticular organizaciones de la delincuencia organizada.

Tan sólo en un año, el Gobierno Federal detuvo al líder del Cártel del Pacífico, Joaquín “El Chapo” Guzmán, posteriormente fugado, recapturado y extraditado; a Héctor Beltrán Leyva, del Cártel de Los Beltrán. A Vicente Carrillo Fuentes, del Cártel de Juárez; al líder de Los Templarios, Servando Gómez González, “La Tuta”; a Omar Treviño Morales, jefe de Los Zetas y abatió a Nazario Moreno González, a quien el gobierno calderonista ya había dado por muerto en diciembre de 2010.

Fue entonces que el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, dijo haber alertado al gobierno actual de cómo se había transformado el CJNG hasta convertirse en una organización delictiva a nivel internacional, precisamente por los golpes asestados a las otras organizaciones criminales, dejando indemne al CJNG, sin embargo, afirma, no le hicieron caso.

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