*AMLO busca dinero hasta por debajo de las piedras. El gobierno de la Cuarta Transformación enfrenta un déficit de 150 mil millones de pesos, producto de la baja recaudación fiscal y las costosas fantasías presidenciales que representan inversión improductiva para el país.

*El presidente López Obrador ya se gastó todos los recursos que había en los fondos emergentes y en la actualidad enfrenta una crisis de liquidez nunca antes vista, ni siquiera en los tiempos de rampante corrupción de las administraciones de Peña Nieto y Felipe Calderón.

*El gobierno federal requiere de un presupuesto alternativo, pues los criterios económicos con los que se construyó la política de ingresos y egresos del 2020, han sido rebasados por la emergencia financiera que enfrenta el país producto no solo de la pandemia del Covid-19 sino del manejo errático de las finanzas públicas.

STAFF SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- El gobierno de la Cuarta Transformación se encuentra en bancarrota. La actitud irresponsable del presidente López Obrador ha generado una crisis de proporciones históricas que demanda acciones serias y responsables, no obsesiones ni terquedades que lesionan la actividad económica y alientan la desconfianza entre los inversionistas.

Los faltantes de recursos fiscales que enfrenta el gobierno de AMLO se han compensado con indiscriminados recortes al gasto público y un uso abusivo e irracional de los fondos emergentes, lo que se ha traducido en fuertes presiones a las finanzas públicas al agotarse las reservas para hacer frente a futuros colapsos.

A mediados de diciembre pasado, los ingresos del sector público ya registraban una baja del 4.5 por ciento de lo contemplado en la Ley de Ingresos de la Federación 2019. En dinero contable, ese porcentaje representó una caída de 218 mil millones de pesos entre enero y noviembre del referido año, de acuerdo al Informe Mensual de Finanzas Públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

El presidente López Obrador no ha obtenido los ingresos presupuestarios que pensó llegar a tener ni gobernar ha resultado tan fácil como lo creyó en un principio, por lo que decidió cubrir el déficit con dos fondos de ahorro: el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), lo que en cierta forma le ha permitido jinetear a su antojo e intereses políticos el gasto público.

Dichos fondos, acumulados durante los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, sufrieron una reducción de 58 por ciento, con erogaciones cercanas a 144 mil millones de pesos.

El gobierno federal utilizó 120 mil millones de pesos del FEIP para compensar la falta de ingresos petroleros en el 2019. Esto además de los casi 23 mil millones –del FEIP y del FEIEF– de los que echó mano para evitar un mayor déficit fiscal.

Al final de 2019, AMLO había reducido el ahorro logrado en 19 años en casi un 60 por ciento, considerando que, en ese periodo, dichos fondos fueron triplicados (aún con la reducción de 75.4 por ciento que sufrieron entre 2007 y 2012).

En sus primeros dos años de gobierno, el Presidente ha gastado nueve de cada 10 pesos que había en el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP).

Al inicio de su administración había 297 mil 770 millones de pesos en ese fondo creado en diciembre del año 2000 con una aportación inicial de nueve mil 133 millones de pesos. Su finalidad es compensar faltantes en el gasto derivados de una menor recaudación.

Del saldo que se acumuló con los ingresos excedentes de ejercicios fiscales pasados, el gobierno federal tomó el año pasado alrededor de 125 mil millones de pesos para cubrir faltantes en el gasto público.

Este año, la Secretaría de Hacienda usará 128 mil 544 millones de pesos más del FEIP para compensar un boquete fiscal de 297 mil millones de pesos provocado por la crisis sanitaria por el Covid- 19 en las finanzas públicas, esto de acuerdo con los Precriterios de Política Económica para 2021, enviados al Congreso de la Unión.

Así, al cierre de 2020 quedarán en ese fondo 44 mil 156 millones de pesos para hacer frente a alguna otra contingencia, precisa el documento presentado por la dependencia.

Si bien el Servicio de Administración Tributaria (SAT) informó que en el primer semestre de 2020 la recaudación superó en 53 mil 600 millones de pesos el monto obtenido en el mismo periodo del año anterior, en realidad estuvo por debajo de lo aprobado por la Ley de Ingresos de la Federación para el presente año.

Datos preliminares del SAT indican que entre enero y junio del presente año se logró una recaudación de impuestos por un billón 747 mil 684.7 millones de pesos, 3.2 por ciento más que el billón 694 mil 56.8 millones de pesos reportados en el mismo lapso de 2019.

Sin embargo, al observar la recaudación respecto de lo aprobado en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2020, lo que se aprecia es que el SAT llegó a junio por debajo de la meta de ingresos tributarios como es ISR, IEPS e IVA, principalmente.

La LIF aprobó ingresos por impuestos por un monto de un billón 816 mil 189.7 millones de pesos para el primer semestre de 2020, pero el monto publicado por el SAT de recaudación a junio revela que hay un faltante de 68 mil 505 millones de pesos.

En estos momentos, el gobierno de la Cuarta Transformación enfrenta un déficit de alrededor de 150 mil millones de pesos y ya no tiene de dónde echar mano, pues dilapidó fondos y fideicomisos públicos destinados a hacer frente a contingencias.

En opinión de expertos en finanzas públicas, la crisis que padece el gobierno federal no podrá resolverse solamente con un ajuste o un cambio de recursos de un programa a otro.

Los criterios económicos con los que se construyeron en diciembre pasado las políticas de ingresos y egresos para el presente año, ya resultan obsoletos, han sido rebasados; se requiere un presupuesto alternativo ajustado a la nueva realidad del país.

Presupuesto alternativo

En la Cámara de Diputados, algunos partidos de oposición coinciden con los especialistas al proponer la elaboración de un presupuesto alternativo en lugar del ajuste que el Presidente pretende realizar al recurso aprobado para este año, pues es un hecho que se ha quedado sin dinero para cubrir los cinco meses que restan de 2020.

Se estima que a la fecha el gobierno federal padece un déficit de 150 mil millones de pesos, y por ello AMLO instruyó al grupo parlamentario de su partido Morena y aliados, a celebrar un segundo período extraordinario de sesiones (22 y 23 de julio en San Lázaro y 23 y 24 de julio en el Senado) para modificar la Constitución y le confieran facultades de alterar la cuenta pública sin necesidad de pasar por esta soberanía.

La oposición rechaza tajantemente la pretensión del presidente López Obrador de modificar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para que pueda reorientar el gasto a su antojo, sin intervención del Congreso de la Unión, en caso de que haya alguna emergencia económica.

Legisladores integrantes de las comisiones de Hacienda y Crédito Público y Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, señalan que el presidente López Obrador ya se gastó los recursos de los fondos y fideicomisos destinados a encarar emergencias como la que México está atravesando en estos momentos por la pandemia del Covid-19 y ahora está buscando dinero “hasta por debajo de las piedras”.

“Ya no encuentra de dónde obtener más capital porque la caída de la economía está impactando sobre los ingresos fiscales y, por ende, en el presupuesto”, dijo el diputado Antonio Ortega Martínez.

Uno de los temas fundamentales a discutir en un segundo período extraordinario de sesiones, es la urgencia que reclama AMLO de ampliar sus facultades en detrimento de las capacidades de la Cámara de Diputados para modificar el presupuesto acordado.

Diversas instituciones públicas estiman que (tan solo para mayo) la caída de los ingresos presupuestados estará girando en 120 mil millones de pesos y en junio, serán más de 30 mil millones de pesos. Por lo tanto, se habla de un déficit de casi 150 mil millones de pesos.

El consumo se ha caído; el IVA se desplomó 36.5 por ciento (comparado con 2019); el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a combustibles -que se había convertido en el pivote para sostener los ingresos tributarios no petroleros- cayó 26.9 por ciento; mientras que los ingresos petroleros bajaron 65.3 por ciento.

El gobierno federal ya tomó 21 mil millones de pesos del Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México (impuesto por Tarifa de Uso Aeroportuario); cuatro mil 800 millones de pesos del Fideicomiso de Estabilización de Entidades Paraestatales. Usó también 24 mil millones de pesos que Hacienda no dice con claridad a qué fondo o ámbito pertenecen.

De la misma forma, se han gastado ya, casi cien mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios; del petróleo, del Fondo de Estabilización de Ingresos de las Entidades Federativas.

Todo esto lleva a la confirmación de lo expresado por estudiosos y expertos en el sentido de que el gobierno federal no tiene dinero para afrontar los problemas y las necesidades de su gestión pública.

Como solución, el Presidente plantea austeridad, lucha contra la corrupción, recortes a la administración; transmite de manera irresponsable, que “esta es una situación pasajera”, que “el problema económico ya tocó fondo, que vamos de salida”, y que con la política que viene aplicando de sus programas asistenciales, la economía rápidamente se repondrá.

Sin embargo, el Presidente no entiende que ninguna economía crecerá por estas decisiones, la economía no crece solo con deseos.

“López Obrador y la mayoría de diputados y senadores que lo acompañan no entienden que la crisis no se puede atender solo con un ajuste, un cambio de recursos de un programa hacia otro. Necesita entender que los Criterios Económicos con los que se construyó una estrategia que determinó una política de Ingresos y otra de gasto, ya no existen y, por lo tanto, se requiere una decisión política a fondo; un presupuesto alternativo para los meses que restan al año”, recalcó el legislador.

Ortega sostuvo que es indispensable aplicar modificaciones a fondo a los esquemas de ingreso fiscal y presupuestal; lo cual no es un tema de coyuntura.

México se encuentra frente a un problema de proporciones históricas que demanda comportamientos serios y responsables, y no obcecaciones y necedades que solo dañan la conducción política y generan problemas a la población.

Por otra parte, al ser cuestionado acerca de la situación en que se encuentra la economía de México, el ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, dijo al diario español El País, que en su opinión es mala: “Ya veníamos enfrentando problemas desde el año pasado y la crisis de la Covid nos hundió y nos mandó por una espiral hacia abajo; pero el problema ya se veía venir desde antes. Entender lo que está pasando en México -añadió el ex funcionario de la 4T- al menos en términos económicos, no es difícil porque está muy bien diagnosticado desde hace mucho tiempo. ¿Cuál es el problema principal, seas el gobierno federal o los estatales, que enfrentas? Esencialmente que no tienes dinero.

“Creo que lo que se nos viene encima va a ser sumamente complejo por muchas razones. El mayor riesgo que yo veo es este enfrentamiento que está germinando, pero que eventualmente se va a dar, muy pronto, entre los gobiernos, sobre todo estatales y el gobierno federal, porque no hay dinero. La gran mayoría de sus ingresos provienen de las participaciones federales, pero las participaciones federales dependen de cuánto recaudas y eso depende de la dinámica que tiene tu economía, y en este momento todo se está cayendo”, señaló Carlos Urzúa.

“El estilo personal de gobernar del Presidente es muy autoritario y él, en particular, creo que tiene menos interés en escuchar a economistas que el que mostraban muchos presidentes anteriormente. Yo diría que hay que remontarse a la época de Luis Echeverría, cuando llegó un momento en que la Presidencia decidía en materia económica, pero algo así está sucediendo ahora. Creo que es un poco por ignorancia, con todo respeto para el Presidente, él no tiene por qué saber mucho de economía, la verdad. También creo que es porque fue una de sus banderas. Él tenía varias banderas económicas. La primera era no alzar impuestos y la segunda: No se apuren, todos estos déficits y deuda que hemos tenido es simplemente porque hay una corrupción dentro del gobierno federal, porque se dan unos lujos que nosotros no vamos a tener”, fueron las palabras del ex secretario de Hacienda.

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